Reparaciones en las Viviendas Post terremoto
Pasado el susto del terremoto hay que pensar en cómo reparar los elementos dentro de la propiedad que resultaron dañados. Tabiques, cielos falsos, tejas rotas y revestimientos fueron los más afectados. Y aunque no representan una gran preocupación como si lo serían fallas estructurales; hay que poner ojo y asesorarse por expertos.
El terremoto ha sido un tema, sobre todo en el área de la construcción. Desde edificios que resistieron estoicamente los embates del movimiento telúrico, hasta casas que resultaron gravemente dañadas y con fallas estructurales severas. Pero luego de un sismo como este, siempre es bueno chequear la vivienda para saber qué cosas deben arreglarse. En otras palabras, poner manos a la obra.
El experto, Cristián Araya, de la empresa HE Servicios, dedicada a la gasfitería, electricidad y albañilería; entre otras áreas, afirma: “lo primero es hacer un análisis de daños y revisar exhaustivamente qué se cayó, y si hay o no problemas estructurales; porque a partir de eso nosotros le aconsejamos a la gente qué es lo que tiene que hacer”.
Los elementos que más sufrieron durante este fuerte temblor fueron los no estructurales tales como tabiquerías, tejados, cielos falsos, sistemas de aire acondicionado e iluminación, sobre losas, estucos y revestimientos en general. Y cómo no, si con un movimiento sísmico que superó los 8 grados; no es una novedad que algo se dañara.
“Sin bien no comprometen la estructura de la edificación causan una gran impresión en sus habitantes por la cantidad de escombros que generan dando un aspecto ruinoso, que en muchos casos no es tal desde el punto de vista de la estructura”, asegura el socio de la oficina de arquitectura González, Larraín, Enrique González.
¿Pero qué es estructural y qué no? Una manera fácil de distinguir entre uno y otro es diferenciarlos entre elementos consistentes como muros sólidos y elementos que al golpearlos suenan hueco. Si los primeros presentan una o más fisuras por ambas caras se debe prestar atención, porque es altamente posible que exista un perjuicio mayor dentro de la misma. Es recomendable, ante la sospecha de una falla estructural, retirar los revestimientos o estucos del muro por ambas caras para confirmar el hecho, indica González.
De no ser así hay que empezar a hacerse la idea de reparar aquellos puntos de la vivienda que están más comprometidos. Como son fallas menores y no se requiere la premura que significaría estar ante un problema estructural, siempre es bueno tomarse el tiempo necesario y pedir dos o tres cotizaciones para hacerse una idea de cuánto dinero costará esa manito de gato.
Y aunque según Araya hoy en día los precios están estandarizados y todo depende de qué es lo que haya que reparar y los materiales que se usen; de todas maneras es una buena medida estar preparados para meterse la mano al bolsillo.
Eso sí, aunque son desperfectos menores hay que reparar a fondo y no empezar a parchar, porque al final según el representante de HE Servicios, es pan para hoy y hambre para mañana. Que se hagan las cosas bien desde un principio debe ser la consigna en este tipo de casos.
Además, siempre es aconsejable hacerse asesorar por un experto que determine el nivel de daños y explique cuál será el modus operandis para las reparaciones, así como también los materiales que se utilizarán y los tiempos involucrados. Porque eso de los maestros chasquillas también puede ser un arma de doble filo.
Una empresa te da la garantía de que existe un respaldo detrás, que maneja plazos, presupuestos y demases. Con un maestro las personas tienen que estar preparados para posibles malos ratos; en cambio como empresa si yo me equivoco, yo asumo asegura Cristiá Araya.
Enrique González, de González, Larraín es claro en señalar que la célebre frase “pastelero a tus pasteles” se aplica perfectamente a la hora de iniciar reparaciones dentro de una vivienda. “No es lo mismo un ceramista arreglando yesos que un yesero en lo suyo, porque eso finalmente se nota porque a veces lo barato cuesta caro”, dice.
Si son sólo reparaciones cosméticas ya es hora de tomar lápiz y papel y entrar a picar. Tampoco hay que quedarse en los laureles y dejar pasar mucho tiempo para arreglar los desperfectos, porque mientras más tiempo se dejen en esas condiciones mayores daños sufrirán dichos elementos. Aquí el tiempo puede ser crucial. Hacerse asesorar y pedir varias cotizaciones para un mismo trabajo puede significar quizás un ahorro que siempre será bienvenido.
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