Hormigon el favorito de la construccion paso la prueba
Se utiliza en un 70 por ciento de las construcciones en nuestro país. Este material es el aliado perfecto en la construcción gracias a su alta resistencia y duración en el tiempo. El hormigón obtuvo buena nota durante y después del terremoto en la mayoría de las obras.
Es posible que hasta la madrugada del sábado 27 de febrero, muchos ni siquiera se hayan preguntado en qué condiciones estaba la estructura de su vivienda, de qué estaba hecha o si resistiría un eventual sismo. Seguramente más de alguno había escuchado del hormigón, sin saber lo importante que es en el rubro de la construcción.
Lo cierto es que el hormigón o concreto, está presente en un 70 por ciento de las construcciones del país: edificios, casas, puentes, losas, pavimentos e incluso en la mezcla para pegar ladrillos. Y la buena noticia es que este material pasó la prueba , un terremoto de más de 8 grados Richter en un alto porcentaje.
Fabricado con cemento, arena, gravilla, grava y agua, el concreto es uno de los elementos más resistentes que se conocen en la actualidad. “Es muy seguro y se utiliza en muchas obras a nivel mundial. Los edificios en su gran mayoría tienen hormigón y la razón para ello es que posee resistencias altísimas”, asegura el ingeniero civil de la Universidad de Chile y experto del Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile, Renato Vargas.
Fortaleza es la principal característica de este elemento, por lo mismo ha sido considerado por muchos años el regalón de la construcción. Eso sí, hay que ser justos: el hormigón necesita un partner que lo apoye en la difícil tarea de soportar grandes cargas, sobre todo en edificaciones en altura. El fierro. De esa mezcla nace el famoso hormigón armado.
Un trabajo conjunto es el que realizan estos dos elementos, algo así como el esqueleto y soporte de toda una estructura. El fierro trabaja a la tracción, vale decir estirándose y alargándose por causa de una fuerza externa. Por su parte el hormigón trabaja a la compresión, esto significa reaccionar ante fuerzas que disminuyen su volumen y lo aprietan.
En palabras sencillas, si un edificio de 18 pisos se ve enfrentado a un sismo de cierta intensidad, tenderá a oscilar de un lado para el otro y será en ese momento cuando el fierro haga su máximo esfuerzo. Por su parte, el hormigón opera cuando el edificio está en foja cero o sea cuando está en su estado de equilibrio. El problema surge cuando la calidad del hormigón no es la adecuada; el factor humano tiene gran injerencia aquí.
Si el concreto es deficiente estalla, se desgrana, se quiebra, se desmenuza y comienzas a ver los fierros desnudos. Y esos fierros sin hormigón que los aprisione y los mantenga en su sitio comienzan a trabajan a compresión, y como no están preparados para eso se doblan y ceden, comenta el arquitecto de la Universidad de Chile y experto en el tema, Patricio Garay.
CASO A CASO. Un hormigón de buena calidad tiene que calcularse dependiendo de la carga que deberá soportar.
Tanto Vargas como Garay son tajantes en afirmar que no hay hormigones malos. Lo que hay es un mal manejo del diseño y mal cálculo de las resistencias para la estructura que deben soportar. Existen distintas resistencias de hormigón para distintas construcciones y eso depende de los esfuerzos que vaya a soportar. Por ejemplo si quieres hacer una casa no tiene que soportar mucha carga, pero si es un edificio será todo lo contrario, comenta el representante del Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile.
Un buen hormigón, aparte de ser bien calculado para soportar la carga para la que se diseñó, debe ser bien trabajado en obra; esta es sin duda parte fundamental de su buen desempeño. Hay muchos puntos en los que fijarse. Estar atentos de que no se produzcan nidos de piedras a la hora del vaciado permitirá que la mezcla sea homogénea y que no queden huecos de aire que la desestabilicen. Vibrar la mezcla es otra técnica recomendable para evitar las burbujas de aire que impidan que los micro cristales de cemento puedan acoplarse de manera exitosa al agua; etc.
Además, es recomendable darle el tiempo necesario de fragüe y secado al hormigón ya que así el concreto será más firme y estable. Aquí es un must hacer las cosas con prolijidad, todo debe darse como reloj suizo.
“Este elemento dentro de la faena constructiva es de suma importancia ya que su colocación y compactación deben ser perfectos. Por lo mismo debe existir personal preparado para eso, porque si no se llevan bien estas fases no se va a cumplir el objetivo”, asevera Vargas.
Y un hormigón de calidad se nota, quizás no a simple vista, pero sí al momento de responder ante un terremoto como el de la semana pasada.
Un concreto bien diseñado, bien vaciado y bien ejecutado garantizará una mejor transmisión de cargas hacia el terreno. Y un material que trasmite de manera eficiente todas las cargas hacia la fundación y consecuentemente al terreno; es de calidad, dice el arquitecto.
Para Vargas y Garay el hormigón pasó la prueba de la blancura con este terremoto. Si bien hubo algunas estructuras que cedieron ante el movimiento telúrico, esto no siempre se debe al mal manejo del concreto. Según los expertos pueden ser muchas las variables para que colapse una estructura: mala calidad de suelo, deficiente repartición de las cargas en el edificio o un mal cálculo. Nunca el hormigón en sí. En definitiva podemos decir que sigue siendo el alumno ejemplar dentro de la sala de clases.
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